" Todavía creo que nuestro mejor diálogo ha sido el de las miradas. Las
palabras, consciente o inconscientemente, a menudo mienten, pero los ojos nunca
dejan de ser veraces. Si alguna vez he pretendido mentir a alguien con la
mirada, los párpados se me caen, bajan espontáneamente su cortina protectora, y
ahí se quedan hasta que yo y mis ojos recuperamos la obligación de la verdad.
Con las palabras todo es más complejo, pero aún así, si las palabras tratan de
engañar, los ojos suelen desmentir a la boca"
Terapia de soledad - Benedetti