En tiempos donde nadie escucha a nadie
en tiempos donde todos contra todos
en tiempos egoístas y mezquinos
en tiempos donde siempre estamos solos
habrá que declararse incompetente
en todas las materias del mercado
habrá que declararse un inocente
o habrá que ser abyecto y desalmado.
Yo ya no pertenezco a ningín itsmo
me considero vivo y enterrado.
Yo puse las canciones en tu walkman
el tiempo a mi me puso en otro lado.
Tendré que hacer lo que es y no debido
tendré que hacer el bien y hacer el daño.
No olvides que el perdón es lo divino
y errar a veces suele ser humano.
31.10.12
28.10.12
27.10.12
Intentaba leer historia y no podía. Probé con inglés, los idiomas siempre me fueron afines. No hubo mucho caso. Dejé todo y me puse a revisar los cajones de mi mesita de luz. Entre dibujos, cartas, boludeces de los pibes de la primaria, encontré un papel en blanco. Hoja de impresión. A4 doblada por la mitad. No decía nada. Aún así tuve el instinto de abrirla antes de tirarla a la basura, como hice con otros tantos papeles que pasaban de mis manos al piso. Leí las primeras cuatro palabras. Formaban parte de un interrogante. Supe en seguida de qué se trataba aquello que tenía en mis manos. Miré automáticamente la pared. Me acuerdo haber pensado: ¿Cómo es posible que éste papel esté acá, si no tiene absolutamente nada que ver conmigo? No estaba segura de poder seguir leyendo. Elevé la ignorancia (construida y no voluntaria) al punto de no poder (ni querer) leer las líneas continuas. Pero de alguna forma ese papel me atrapó. Leí hasta al final sin detener la lectura. Leí y llegué hasta el último punto. Por más que se habían escapado un par de lágrimas, tenía la mente en blanco. Y de la nada, sin saber bien como, pasaron por mi cabeza mil imágenes que tenía reprimidas, en alguna parte. Decidí, sin duda alguna, agarrar aquél libro que me acompaña (y que lo va a hacer toda mi vida) y guardé aquella carta justo en el medio, para siempre tenerla conmigo.
Nunca llegué a comprenderme del todo. No sé porqué reaccioné así. ¿Cómo tengo guardada una carta que me hizo llorar, sentir aquél vacío en el pecho?... Dentro de lo poco que me puedo entender, creo que la reacción que generó en mí fue aquello que me hizo colocarla adentro del libro. Al igual que éste, esa carta es hermosa y triste a la vez. Asumo que fue lo que me llevó a correr hacia el libro y meterla en él. Además de que estaba segura de no poder leerla una vez más. Tal vez más adelante. Explotaba de la impotencia.
Esta tristeza que generó en mi no implicó en lo absoluto rechazo en lo que leí. Como me suele ocurrir, si se trata de lecturas, lo nostálgico a mis ojos es bello, siempre que esté escrito de manera en que la belleza pueda salir a flote.
Admiro cada frase que leí, siempre admiré esa forma de escribir. De volcar tanto en un papel. De la intensidad que le ponés a cada idea, finalmente de la claridad y sinceridad que reflejás. La profundidad a la que llegaste me tocó bien adentro. Tal vez porque me identifiqué. Pensé en aquello que se llama vida en la que al fin y al cabo uno nunca para de darse golpes o no nos dejan de golpear. Y aún así la misma te incita a levantarte y seguir. Nunca entendí ese círculo, ese contraste tan difícil de transitar. Esta carta reflejaba uno de esos golpes fuertes que te dio ésta vida, y se parecía tanto, tanto, a una escrita por mí en aquél momento en el que la vida me golpeó, más fuerte que nunca.
Agradezco haberla encontrado y ahora tenerla guardada como si fuese un tesoro. En realidad, lo es. Ojalá conserves siempre con vos esa facilidad por la escritura. Estoy segura que además de salvarte a vos, va a salvar a más de uno, que se refleje, como yo, en tus palabras.
Nunca llegué a comprenderme del todo. No sé porqué reaccioné así. ¿Cómo tengo guardada una carta que me hizo llorar, sentir aquél vacío en el pecho?... Dentro de lo poco que me puedo entender, creo que la reacción que generó en mí fue aquello que me hizo colocarla adentro del libro. Al igual que éste, esa carta es hermosa y triste a la vez. Asumo que fue lo que me llevó a correr hacia el libro y meterla en él. Además de que estaba segura de no poder leerla una vez más. Tal vez más adelante. Explotaba de la impotencia.
Esta tristeza que generó en mi no implicó en lo absoluto rechazo en lo que leí. Como me suele ocurrir, si se trata de lecturas, lo nostálgico a mis ojos es bello, siempre que esté escrito de manera en que la belleza pueda salir a flote.
Admiro cada frase que leí, siempre admiré esa forma de escribir. De volcar tanto en un papel. De la intensidad que le ponés a cada idea, finalmente de la claridad y sinceridad que reflejás. La profundidad a la que llegaste me tocó bien adentro. Tal vez porque me identifiqué. Pensé en aquello que se llama vida en la que al fin y al cabo uno nunca para de darse golpes o no nos dejan de golpear. Y aún así la misma te incita a levantarte y seguir. Nunca entendí ese círculo, ese contraste tan difícil de transitar. Esta carta reflejaba uno de esos golpes fuertes que te dio ésta vida, y se parecía tanto, tanto, a una escrita por mí en aquél momento en el que la vida me golpeó, más fuerte que nunca.
Agradezco haberla encontrado y ahora tenerla guardada como si fuese un tesoro. En realidad, lo es. Ojalá conserves siempre con vos esa facilidad por la escritura. Estoy segura que además de salvarte a vos, va a salvar a más de uno, que se refleje, como yo, en tus palabras.
18.10.12
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