23.6.13
Y si.
En realidad, iba a escribir. Me da paja la hora, y tal vez el tema. La hora. No, el tema. Ambos. Me da paja estar escribiendo esta porquería, pero necesitaba, ya que no voy a escribir, al menos volcar la intención. Tal vez sea la mejor manera para llamarme la atención a mi misma, no dejármelo pasar. No dejarLO pasar. Sí, siempre hago lo mismo, evito escribirlo por miedo. Sí, el miedo que viene cuando sabés que lo que estás por escribir te supera. Ah se se, escribir me descarga... pero hay que sentarse. Ahora dije que voy a escribir y como esto está publicado, lo voy a tener que hacer. Autobligación? Qué complicada, querida. Mirá a lo que tenés que llegar.
22.6.13
21.6.13
-¿Por qué?
-¿Por qué que?
-¿Por qué?
-Ah, vos querés
decir por qué todo esto. Andá a saber, yo creo que ni vos ni yo tenemos
demasiado la culpa. No somos adultos. Es un mérito pero se paga caro.
Los chicos se tiran siempre de los pelos después de haber jugado. Debe ser algo
así. Habría que pensarlo.
20.6.13
Desde los afectos
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
12.6.13
quiero encontrar aquello que perdí, quiero reencontrarme. quiero volver a ese punto previo al salto al abismo ...involuntario, claro está. Preciso congelar ese momento en el cual mis pies sentían todavía el polvo debajo de sí. Antes de sentir el rose en el aire, antes del pase a la nada, caída libre al vacío. ¿porqué no somos capaces de anticipar ese abismo? ¿acaso se vuelve éste, invisible a los ojos de uno, hasta que lo vivimos desde adentro? Mas bien, hasta que se hace sentir. Hasta que la caída se vuelve prolongada, interminable. Abunda el sentimiento de soledad... "-Y si te mandaste vos sola, cande, a quién pretendías encontrar alrededor?" ... totalmente de acuerdo con vos.
Reinan la angustia y la impotencia marcadas por la incertidumbre del no saber qué espera abajo. Suponiendo un límite, imaginándole un fin. Queriendo más que nada en este mundo frenar la caída y levantar vuelo
Reinan la angustia y la impotencia marcadas por la incertidumbre del no saber qué espera abajo. Suponiendo un límite, imaginándole un fin. Queriendo más que nada en este mundo frenar la caída y levantar vuelo
9.6.13
Hay un intruso dentro mio,
que se queja y tiene frío,
que ya no puede escribir..
Ya no se toma nada en serio, la verdad que es un misterio,
¿cómo pudo entrar en mí?..
Si se cruzan con su mirada, déjenlo en su caminar,
pasada la sudestada él se va a comunicar..
Que la culpa no les carcoma los huesos,
ya va a haber tiempo para las risas, los abrazos y los besos.
Déjenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo,
donde no se ríe, donde no se llora,
donde no se vive a pleno, ni el presente ni el ahora..
Lo único que me enferma es saber,
que en la perra vida jamás me voy a deshacer de él..
Siempre adentro mio,
fiel a su promesa de quemarme la cabeza,
para que yo sea infeliz..
Me enferma comprender que forma parte de mí.
que se queja y tiene frío,
que ya no puede escribir..
Ya no se toma nada en serio, la verdad que es un misterio,
¿cómo pudo entrar en mí?..
Si se cruzan con su mirada, déjenlo en su caminar,
pasada la sudestada él se va a comunicar..
Que la culpa no les carcoma los huesos,
ya va a haber tiempo para las risas, los abrazos y los besos.
Déjenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo,
donde no se ríe, donde no se llora,
donde no se vive a pleno, ni el presente ni el ahora..
Lo único que me enferma es saber,
que en la perra vida jamás me voy a deshacer de él..
Siempre adentro mio,
fiel a su promesa de quemarme la cabeza,
para que yo sea infeliz..
Me enferma comprender que forma parte de mí.
8.6.13
6.6.13
Mientras ibas adivinando la vida
Te escribí sobre todo lo posible.
Con vos vestida,con vos desnuda,
con vos durmiendo,
con vos despierta
y caminando por la casa.
Te adorné con el mejor maquillaje,
con lo único que siempre supe adornar,
con una lapicera trazo fino llena hasta la mitad
de tinta negra.
Te hice saber que había
cuadernos medianos, llenos hasta los márgenes
con poesía invisible, en manuscrita,
que respetaban las sílabas,
los ritmos
y la rima.
Te escribí para poner las letras en el lugar
cerca del lugar donde siempre
estabas vos.
Te extrañé madrugadas enteras,
te extrañé en silencio
y en voz baja,
Te extrañé a medias
del todo
un poco.
Te puse entre los renglones,
en la mayoría de los márgenes,
sentado como estoy ahora
en otras sillas,
en otros lugares,
con vos cerca,
con vos lejos,
con vos.
Te dije escribiendo que me había enamorado
por primera vez,
lo escribí en códigos,
en letra grande,
en letra minúscula,
a veces con miedo,
otras veces con cierta felicidad
en mayúsculas.
Te escribí menos,
demás,
poco,
mucho,
nada,
mas o menos bien,
menos que mas mal.
Te escribí mientras no te conocía
mientras ibas siendo cada vez más inalcanzable,
mientras sonreías,
mientras te enojabas,
mientras ibas adivinando la vida.
M. Aubert
Te escribí sobre todo lo posible.
Con vos vestida,con vos desnuda,
con vos durmiendo,
con vos despierta
y caminando por la casa.
Te adorné con el mejor maquillaje,
con lo único que siempre supe adornar,
con una lapicera trazo fino llena hasta la mitad
de tinta negra.
Te hice saber que había
cuadernos medianos, llenos hasta los márgenes
con poesía invisible, en manuscrita,
que respetaban las sílabas,
los ritmos
y la rima.
Te escribí para poner las letras en el lugar
cerca del lugar donde siempre
estabas vos.
Te extrañé madrugadas enteras,
te extrañé en silencio
y en voz baja,
Te extrañé a medias
del todo
un poco.
Te puse entre los renglones,
en la mayoría de los márgenes,
sentado como estoy ahora
en otras sillas,
en otros lugares,
con vos cerca,
con vos lejos,
con vos.
Te dije escribiendo que me había enamorado
por primera vez,
lo escribí en códigos,
en letra grande,
en letra minúscula,
a veces con miedo,
otras veces con cierta felicidad
en mayúsculas.
Te escribí menos,
demás,
poco,
mucho,
nada,
mas o menos bien,
menos que mas mal.
Te escribí mientras no te conocía
mientras ibas siendo cada vez más inalcanzable,
mientras sonreías,
mientras te enojabas,
mientras ibas adivinando la vida.
M. Aubert
3.6.13
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