11.3.14

-Mi cabeza es una hoja en blanco,pri
-¿Cómo una hoja en blanco?
-No se, no pienso en nada en particular
-Bueno, eso es bueno, podés pensar en vos.

Y acá va. ¿Porqué cada domingo es un poquito más triste que el anterior? ¿Porqué cada día me siento un poco más perdida, un poco menos yo? Será que voy dejando mucho en los demás y ya no hay Yo que valga. Será que al fin y al cabo, me perdí de mi misma. Ese siempre había sido un "posible" sin concretar, lejano. No creí que existiera el hecho de perderse a uno mismo, aunque sí, la idea cruzó mi cabeza desde que tengo uso de la memoria o, al menos, desde que escribo. Tal vez dos, tres veces, no más. Así como vino, desapareció. Hay una ligera línea entre algo que nos da curiosidad que queremos sentir, experimentar y automáticamente "sentirlo", y el vivirlo realmente.

O será tal vez solo una idea; será que si escribo porque siento que me perdí eso significa que todavía estoy. Decirlo entonces solo demostraría que sigo acá, pero en una forma que me resulta irreconocible, ajena. Ojalá. ¿Ojalá? Si uno no se siente uno por un momento, ese otro que reconoce, es aborrecible, porque no es uno. Entonces... ¿lo que queda es odio hacia uno mismo? 

Es cierto que en definitiva todos le tenemos miedo a lo desconocido. Qué difícil es entonces cuando lo desconocido nos toca a nosotros mismos. ¿Cómo salir corriendo? Esta es mi humilde forma, la de siempre. La que se supone que ayuda y aclarece. Y la que, muchas veces, me juega una mala pasada. Por que, me hace enfrentarme a mi misma, a ese yo que no reconozco. A esa piba que no puede sentirse ella, y que, para peor, de tanto buscarse ya perdió el 'a quien' y ahora solo se queda en 'la búsqueda de algo'. Ardua es la búsqueda y cada vez más lejano se me presenta el objetivo, menos claro, más borroso éste va perdiendo su forma. Hay momentos en los que divisarlo es imposible y ahí se sobreviene el vacío, la angustia más grande. De ahí en más, la búsqueda carece de sentido.