Mientras ibas adivinando la vida
Te escribí sobre todo lo posible.
Con vos vestida,con vos desnuda,
con vos durmiendo,
con vos despierta
y caminando por la casa.
Te adorné con el mejor maquillaje,
con lo único que siempre supe adornar,
con una lapicera trazo fino llena hasta la mitad
de tinta negra.
Te hice saber que había
cuadernos medianos, llenos hasta los márgenes
con poesía invisible, en manuscrita,
que respetaban las sílabas,
los ritmos
y la rima.
Te escribí para poner las letras en el lugar
cerca del lugar donde siempre
estabas vos.
Te extrañé madrugadas enteras,
te extrañé en silencio
y en voz baja,
Te extrañé a medias
del todo
un poco.
Te puse entre los renglones,
en la mayoría de los márgenes,
sentado como estoy ahora
en otras sillas,
en otros lugares,
con vos cerca,
con vos lejos,
con vos.
Te dije escribiendo que me había enamorado
por primera vez,
lo escribí en códigos,
en letra grande,
en letra minúscula,
a veces con miedo,
otras veces con cierta felicidad
en mayúsculas.
Te escribí menos,
demás,
poco,
mucho,
nada,
mas o menos bien,
menos que mas mal.
Te escribí mientras no te conocía
mientras ibas siendo cada vez más inalcanzable,
mientras sonreías,
mientras te enojabas,
mientras ibas adivinando la vida.
M. Aubert