"A esa hora en que comienzan a oírse los pequeños
murmullos, en que los grandes ruidos se van retirando, como se apagan las
conversaciones demasiado fuertes en la habitación de un moribundo; y entonces,
el rumor de la fuente, los pasos de un hombre que se aleja, el gorjeo de los
pájaros que no terminan de acomodarse en sus nidos, el lejano grito de un niño,
comienzan a notarse con extraña gravedad. Un misterioso acontecimiento se
produce en esos momentos: anochece. Y todo es diferente: los árboles, los
bancos, los jubilados que encienden alguna fogata con hojas secas, la sirena de
un barco en la Dársena Sur, el distante eco de la ciudad. Esa hora en que todo
entra en una existencia más profunda y enigmática. Y también más temible, para
los seres solitarios que a esa hora permanecen callados y pensativos en los
bancos de las plazas y parques de Buenos Aires."
Sobre Héroes y Tumbas (Fragmento)
Ernesto Sabato