4.12.12

Memorias de tilcara

Porque un recuerdo que transmita paz entre tanta mierda, no viene mal. Por la memoria de aquella luna, que más que luna lo fue todo en un instante, que despertó mis sentidos más que nunca. Ahí estaba, en su renacer de cada noche, rebuscándoselas para poco a poco asomar detrás de la sierra ya negra. Lo que estoy por escribir asimismo lo que estás por leer puede que automáticamente te lleve a pensar que no nací en este planeta, o, al menos, que hace poco lo habito: nunca en mi vida había visto la luna salir. Siempre surgía alta en el cielo apenas caía la noche. La vida en la ciudad hace que nos perdamos de tantas cosas... hasta diría de los detalles más importantes de la vida. Estamos irónicamente desconectados del único capaz de brindarnos energía (o, naturalmente hablando, vitalidad), nuestro planeta.
El frío era intenso, decían. Sin embargo apenas se sentía. El paisaje arrasó conmigo. Nunca nada me había descolocado tanto de mí. Qué incapaz me sentía. La luna se hacía mas inmensa a cada segundo y yo, quedaba cada vez más y más pequeña y quieta, en silencio.... la observábamos. Nos fue imposible sacarle los ojos de encima. "Embobados" sería la palabra si uno quiere describirlo de  forma vulgar. Qué suerte que haya sido un momento compartido, cuando una marea de sensaciones coinciden en un mismo espacio, se unen, ahí, hay magia. No fue el qué , el cuándo, el dónde, el porqué, o con quien, sencillamente fue. No podría haber vivido mejor experiencia y es por eso que revivirla me calma casi tanto como esos minutos incomparables





 "Siempre fuiste mi espejo,
 quiero decir,
 que para verme 
tenía que mirarte"